domingo, 14 de marzo de 2010

CONSEJOS PARA MANTENER LA INTEGRIDAD SEXUAL


1. Se honesto - Reconoce que la tentación sexual es inevitable en nuestra cultura obsesionada con el sexo. Las imágenes eróticas en las vallas publicitarias, películas, televisión y miles de otros estimulantes, te bombardean  a diario. Ser cristiano no te exime de la tentación - los más piadosos de los hombres pueden ser presa de ella. Así que el primer paso para mantener  la integridad sexual es ser honesto. Acepta  que la tentación sexual es un problema  que tienes que  enfrentar. Recuerda la advertencia del Apóstol Juan: Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos.

2. Ponte serio – Tu ya  debes saber a este punto  todos los estragos que el pecado sexual causa a todos los relacionados con ella. Lo que quizás no sepas es que todas las fantasías sexuales que alimentas, cada conversación sensual que  mantienes  a diario, o cada "segundo vistazo" que le das a alguien,  en es la semilla para el SIDA, el adulterio, el corazón destrozado, una vida arruinada. Ponte serio - si  entretienes la lujuria, estás bailando al borde de un precipicio. Toma medidas concretas ahora que  puedes. "La lujuria, cuando se concibe, da a luz el pecado, y el pecado, engendra la muerte". (Santiago 1:15)

3. Prepárate - Si  realmente crees que un terremoto esta por ocurrir, te preparas para ello y desarrollas  un plan de emergencia. Si realmente crees en la tentación sexual es común y puede llegar a ser fatal,  harás un "plan de emergencia" para cuando esta llegue. Decide de antemano qué hacer cuando te sientas tentado: cómo distraerte, a quién llamar, cómo escapar en momentos difíciles. Incluso el apóstol Pablo admitió: "Como un atleta entreno mi cuerpo para hacer lo que debería, no lo que quiero hacer. De lo contrario, me temo que yo mismo podría ser descalificado”. (1 Corintios 9:27)

4. Conéctate - El pecado sexual crece en la oscuridad. Si estás atrapado en cualquier vicio sexual, una cosa es cierta: El secreto que rodea tu comportamiento es lo que refuerza su poder sobre ti. Cualquiera que  sea la vergüenza que sientes de admitir tu problema a otra persona, la realidad es ésta: no puedes vencer esto por tu cuenta. Si pudieras, ¿no lo habrías  hecho ya? Toma la indirecta de Santiago: "confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados." (
Santiago 5:16) Encuentra un amigo cristiano maduro en quien puedas  confiar. Has a este amigo un socio en tu recuperación, y NUNCA asumas que has llegado a un punto en que ya no necesitas rendir cuentas.

5. Se radical - Si  eres serio sobre la integridad sexual, te alejaras  no sólo del pecado sexual particular al que eres  más propenso  (fantasear,  pornografía , adulterio, fornicación, masturbación, prostitución), sino que también te alejaras de cualquier persona o cosa que te tiente a pecar. A veces, incluso una actividad legítima (ciertas películas, música o clubes, por ejemplo) pueden estar bien para que otras personas las  disfruten, pero no para ti. Se radicalmente  honesto acerca de tu estilo de vida, todo lo que en ella te haga  propenso al pecado sexual  se tiene que ir. "Todas las cosas me son lícitas", dijo Pablo, "Pero no todas son edificantes. No dejare que nada me domine." (1 Corintios 6:12)

6. Busca Ayuda - Los pecados sexuales son a menudo un síntoma de  necesidades emocionales más profundas que un hombre está tratando de satisfacer en todas las formas equivocadas. El arrepentimiento del pecado en sí es un primer paso necesario, pero reconocer los conflictos o necesidades que te llevaron a ese comportamiento puede ser el siguiente paso,  requiriendo quizás algún tipo de atención especializada de un profesional cristiano. No dudes en buscar consejería si estás atrapado en ciclos de comportamiento fuera de control. La respuesta que  necesitas puede ser algo más que "orar y dejar de hacerlo!" El Rey David (que no fue ajeno al pecado sexual, por cierto) se refugió en la tutoría inteligente de Samuel. (1 Samuel 19:18) Si estás dispuesto a buscar ayuda profesional para los impuestos, asistencia médica o asesoría profesional, seguramente  estarás dispuesto a hacer lo mismo para mantener tu integridad sexual.

7. Ponte cómodo - El problema de la tentación sexual no va a ninguna parte. Ha estado con nosotros desde tiempos inmemoriales, y no cabe duda de que será  una plaga hasta que Cristo venga. Así que se siéntete cómodo con la idea de que  necesitas  controlar tus deseos sexuales durante toda la vida, recordando siempre que tu integridad sexual es sólo una parte de la vida, en  el proceso de santificación que todos los cristianos pasan. "Con esto no quiero decir que yo haya logrado ya hacer todo lo que les he dicho, ni tampoco que ya sea yo perfecto", Pablo dijo a los Filipenses. "yo sé muy bien que todavía no he alcanzado la meta". (Filipenses 3:12-13) Así que aprende a amar el proceso.

8. Busca amor - "He estado buscando el amor en todos los lugares equivocados", dice una vieja canción. El pecado sexual al  que estás atraído  puede ser de alguna forma un sustituto  barato (aunque intenso)  del amor. Puedes arrepentirte del pecado, pero no de la necesidad que el  pecado representa. Así que busca amor en tu vida: amistades, familia, cónyuge, hermanos en la fe. Un hombre que ama de verdad, y sabe que es amado de verdad, es mucho menos probable que  busque de lo que ya tiene en lugares donde nunca lo encontrará. “¿Por qué gastan dinero en lo que no es pan, y su salario en lo que no satisface?" pregunta Isaías (Isaías 55:2.) Aprende a ser íntimo y auténtico. Es una de las mejores maneras de proteger tu corazón y tu integridad.

9. Busca la Gracia - No es el hombre sin pecado el que llega hasta el final, sino  el hombre que  aprende a levantarse  después de que  tropieza. Si tu lucha parece implacable, recuerda esto: cuando te comprometes a la integridad sexual, te comprometes a la dirección, no a la perfección. Es posible que tropieces en el camino – no que esto sea  justificación para el pecado, sólo una visión realista de la vida en este mundo caído. Lo que determina el éxito o el fracaso de un hombre imperfecto es su voluntad de levantarse, confesar su culpa, y continuar en la dirección que  se comprometió a seguir. Recuerda el  enfoque de Pablo: “olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” (Filipenses 3:14)

10. Vive con intensidad - ¿Cuál es tu pasión? ¿Cuál es tu llamado? ¿Qué tan claras son tus metas? Y, por cierto, ¿tienes alguna diversión? El hombre que no tiene una vida - una pasión, un sentido de propósito, la capacidad de jugar tan duro como el  trabaja - es un hombre con un traje vacío hecho para el pecado sexual. Tan importante como lo es la pureza, la vida es algo más que mantenerse sexualmente puro. Se trata de saber quién eres y por qué eres, saber dónde están tus prioridades, y hacia dónde te diriges. Si  no sabes estas cosas acerca de ti, tienes mucho en que pensar. Comprométete  a desarrollar tu vida como un buen administrador de tus dones y  oportunidades, y has  de ello  el contexto en el que tratarás de mantener tu integridad sexual. La integridad sexual para tu propio bienestar es una cosa buena; la integridad sexual, en aras de un llamado superior es mejor. Así que por todos los medios posibles apártate de tu pecado. Pero, al  hacerlo, gira a la vez hacia una vida significativa, orientada por metas, apasionada. Ese es el arrepentimiento en su sentido más verdadero, más fino.


Articulo original en ingles por Joe Dallas, autor de varios libros y conferencista en el área de la Integridad sexual

miércoles, 10 de marzo de 2010

NO ARRUINES TU VIDA A CAUSA DE LA PORNOGRAFIA

¿Qué te dice tu corazón acerca de Jesucristo?

Tarde en la noche, solo en tu cuarto frente a la pantalla de tu computador, el mouse listo para dar ese clic que te da placer por unos segundos y arruina el resto de tu vida.

¿Qué te dice tu corazón acerca de vivir una vida en libertad o vivir esclavo de la pornografía?

Puedes ocultarlo de todos aquellos cercanos a ti, pero, ¿puedes ocultarte de tu propia conciencia y de la presencia de Dios?

jueves, 18 de febrero de 2010

EL FINAL..., EL COMIENZO!

Yo sé que mis deseos egoístas no me permiten hacer lo bueno, pues aunque quiero hacerlo, no puedo hacerlo. (Romanos 7:18)

Nunca quise convertirme en un adicto al sexo. Nunca pedí llegar a serlo. Nunca trate de hacerlo. Era lo más remoto en mi mente. Sin embargo, la adicción llegó a estar atrincherada en cada fibra de mí ser.

Eventos de mi niñez contribuyeron al desarrollo de mis adicciones y aunque podría señalar con el dedo a algunas personas, no hay razón para culpar a nadie. Con lo que se hoy, puedo ver que mis pensamientos y acciones destructivas en el área sexual comenzaron cuando era tan solo un niño. Aprender las causas del problema ayuda, pero el aprender a vivir en libertad de mis propios comportamientos destructivos es crítico para que pueda vivir en forma saludable durante el resto de mi vida.

Cada día me doy cuenta que no tengo el poder para cambiar por mí mismo, para alcanzar la libertad que tanto anhelo. Aun así, hay días en que me siento completamente libre. Otros días siento que en cualquier momento puedo regresar al oscuro lugar donde estuve sumergido y no podre escapar.

Admitir la insuficiencia y la falta de poder para lograr cambiar es un principio fundamental antes de que el cambio pueda ocurrir. Así como el alcohólico, la solución empieza aceptando que se tiene un problema. Personalmente me costó mucho el poder admitir esta simple verdad. Conozco a muchos que hasta el día de hoy se niegan a admitir su adicción a la pornografía y piensan que todo está bajo control cuando en realidad cada día las cadenas de la adicción les esclavizan más y más.

Reconocer que se tiene un problema con la pornografía y empezar a caminar en pos de la recuperación no está de moda, no es popular. Es trabajo duro, a menudo seguido por recaídas y errores. Lo que se necesita para la recuperación es el deseo de cambiar, el coraje para ser honesto y la voluntad para trabajar. Sin embargo estoy convencido que el ingrediente más importante para romper la adicción a la pornografía y a cualquier adicción sexual es un honesto crecimiento espiritual. Cada área de la vida del hombre debe ser espiritualmente reorientada si desea tener una vida saludable y buena.

Las adicciones comienzan con comportamientos sutiles aparentemente buenos. Al principio nadie lo notará. Los intereses y compulsiones relacionados con la adicción sexual son facilitados por dinámicas personales internas tales como la vergüenza, soledad, cansancio mental, hambre emocional y cosas similares. Virtualmente cualquier sistema enfermizo del manejo de las emociones puede causar una adicción. Para el momento en que las personas sospechan que alguien cercano es un adicto sexual, la adicción puede estar profundamente arraigada.

Personalmente, trate fuertemente de darle un “buen” uso a mis inclinaciones adictivas. Ellas me entretenían, me confortaban, proveyendo para mí en diferentes formas una distracción del dolor emocional de mi pasado así como de mis fracasos en la adolescencia. Pensaba que no le hacía daño a nadie. Pero muy dentro de mí no estaba orgulloso de lo que hacía. Racionalizaba mis acciones y durante algunos periodos de tiempo lograba detenerme. Pero la adicción a la pornografía continúo creciendo silenciosamente dentro de mí, ganando el control.

Cuando un adicto sexual busca escapar de su realidad, su medio de escape se convierte en su prisión. Cuando siente que el dolor en su vida cotidiana es muy fuerte, recurre a su adicción, la cual incrementará sus sentimientos de culpa y vergüenza, esos a su vez aumentaran su dolor, creando más comportamientos destructivos. Atrapados en este espiral, terminan haciendo lo que la adicción les demanda. La adicción sexual da cada vez menos y toma cada vez más de nosotros, incluso aquellos valores y prioridades que más valoramos.

Todos, de una forma u otra, hemos dicho: “no estoy hiriendo a nadie”, lo cual es solamente una de las características de la adicción, la negación. Nos convertimos en maestros de la racionalización. Minimizamos y excusamos, siempre negando la posibilidad de estar atrapados en algo mucho más grande que nosotros mismos. Hacemos todo lo posible para engañar a otros y a nosotros mismos.

El placer que se siente por unos segundos pronto te abandona dejándote solo para cargar con el peso de la culpa y la vergüenza. La vergüenza es un estado mental de condenación personal total. Nos convertimos en nuestros propios jueces y la adicción se convierte en nuestro verdugo personal. Sentimos que estamos enfermos mentalmente, emocionalmente y espiritualmente. La vergüenza nos lleva a preferir estar solos, así que nos sentimos solos y abandonados todo el tiempo. Nos preguntamos ¿dónde está Dios?, ¿por qué no nos ayuda a resolver nuestros problemas?

Finalmente caí rendido, tire la toalla. Me dispuse a reconocer mi idolatría, admití que mi adicción estaba fuera de control. Este se convirtió en el punto de partida para la reconstrucción de mi vida. Sin ningún lugar para correr y esconderme, me encontré en un cruce de caminos. Tenía que decidir entre vivir genuinamente o ser un adicto sexual. La verdad, por fea que ella era, se convirtió en la semilla para una nueva vida. Al rendir mi necedad e independencia a Dios llego un nuevo aliento de vida y una luz que abrió mis ojos. El reconocer honestamente mi debilidad me trajo a un lugar donde fue posible encontrar lo que necesitaba para recuperarme y para vivir. En humildad empecé a aceptar mis limitaciones y la verdad de mis caídas y errores. Sin saberlo había empezado el proceso de unirme al mundo como una persona completa y disfrutar la vida de la forma en que he sido creado para vivirla.

¡Sé que estoy siendo preparado para grandes milagros y mejores días me esperan por vivir!



Si tu o alguien que amas se encuentra sumergido en la adicción a la pornografía o algún otro tipo de adicción sexual te invitamos a comunicarte escribiendo a integridadonline@gmail.com


Articulo Basado en mi testimonio personal y en el libro “When Lost Men Come Home”, un viaje hacia la integridad sexual, por David Zailer.

martes, 12 de enero de 2010

¿POR QUE CONTINÚO PECANDO?

De vez en cuando escucho a algunos que profesan ser cristianos preguntar (con voz de impotencia): ¿Porque Dios no me quita estos deseos para que yo pueda dejar de pecar? Estas son personas que dicen que verdaderamente desean ser libres de su pecado sexual, del uso de la pornografía, la masturbación, etc. De acuerdo con la Palabra de Dios, la respuesta es simple: Porque ellos continúan escogiendo desobedecer a Dios. Jesús dijo: “Si me aman obedecerán mis mandamientos” (Juan 14:15). Dios nos ha dado la voluntad de decidir y si vamos a salir del lio en el que nos hemos metido, entonces nosotros mismos debemos empezar a tomar las decisiones correctas.

Nosotros los seres humanos somos criaturas muy inteligentes. También somos muy predecibles. Nuestras acciones demuestran nuestras prioridades.

Tenemos una conciencia que diferencia el bien del mal y, aunque tratamos de hacer el bien, también estamos dispuestos a hacer el mal, a pesar del hecho de que sabemos que está mal. También tenemos la capacidad para justificar nuestras decisiones pecaminosas con excusas que nos hacen sentir lástima por nosotros mismos. Si bien algunos tienen legítimos traumas que tienen que superar, la mayoría de nosotros sabemos que nuestro pecado es simplemente una patética opción a ceder a nuestros deseos carnales por un momento de excitación y placer. Nos dejamos arrastrar por nuestras bajas pasiones, esa vieja naturaleza que busca placer y que nos aparta del Creador.

¿Quién es el culpable?
¿Por qué seguimos consintiendo esos pecados, aquellos actos que no podemos controlar y que están destruyendo nuestra vida? Aquí hay algunas preguntas que son útiles para identificar al culpable de nuestras acciones pecaminosas:

1. ¿Con qué y con quién te rodeas?
2. ¿Están tus amigos ayudándote o perjudicándote cuando se trata de vivir una vida que agrade a Jesucristo?
3. ¿Cómo estas pasando tu tiempo libre?
4. ¿En qué piensas en tu tiempo libre? ¿Te dedicas a la fantasía?
5. ¿Encuentras excusas para tus situaciones pecaminosas y después sientes pena por ti mismo?

Escucha lo que la Biblia dice: “No amen al mundo ni nada de lo que hay en él”. Pasamos haciendo las cosas que amamos. El mundo tiene tanto que ofrecer y el diablo no las presenta justo de la forma que nos gusta. Pero se nos ha dicho: “No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre. Porque nada de lo que hay en el mundo —los malos deseos del cuerpo, la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida— proviene del Padre sino del mundo” (1 Juan 2:15-16).

¿Estás lleno de deseos por tener relaciones sexuales y experiencias placenteras antes del matrimonio? ¿Te la pasas pensando en formas de alcanzar placer con nuevas formas de depravación sexual? ¿Te hallas explorando nuevas fantasías sexuales como resultado de todas las imágenes indecentes con las cuales has llenado tu mente y tu corazón? ¿Planeas durante todo el día el momento en que estarás a solas para entrar a esas páginas de pornografía que encontraste en el internet? ¿Estás teniendo relaciones con tu esposa y al mismo tiempo estas adulterando en la mente con alguna otra persona? Si tus pensamientos frecuentemente caen dentro de alguna de estas categorías, quizás has encontrado a tu enemigo. Jeremías 17:9 nos revela: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” y Jesucristo dijo: “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos, los falsos testimonios y las calumnias. Éstas son las cosas que contaminan a la persona, y no el comer sin lavarse las manos” (Mateo 15:19-20). ¿Puede el problema estar dentro de tu propio corazón? Solamente tú sabes la respuesta a esta pregunta, pero todos podemos estar seguros que un corazón que no ha sido redimido producirá todas estas cosas en abundancia.

Me atrevo a decir que todos deberíamos en este punto poner nuestro orgullo a un lado y revisar nuestros corazones cuidadosamente. Pasemos un tiempo delante de Dios pidiéndole que examine nuestros corazones y nos permita recordar toda la suciedad que aun tengamos, y que podamos rendirnos completamente ante la misericordia y el poder transformador de Jesucristo. El hipócrita que se auto engaña esta en el peor de los estados. El cree que todo está bien entre él y Dios (y cree que no tiene necesidad de cambiar o auto examinarse), cuando en realidad, nada está bien.



Pídele a Dios que haga un trabajo profundo exponiendo todos los deseos y las intensiones de tu corazón. Pídele que despierte tu conciencia y te muestre toda la lujuria y los bajos deseos que aun te dominan. Este es el primer paso para encontrar victoria sobre tu pecado.

Sal de la negación y reconoce que necesitas de Dios para limpiar tu corazón y transformar tu vida.











sábado, 2 de enero de 2010

PRIMERA ETAPA EN EL CAMINO A LA RECUPERACION


El primer paso en el increíble viaje a la recuperación, libre de la pornografía y cualquier otra adicción y pecado sexual, comienza admitiendo que no tenemos el poder en nosotros mismos para controlar nuestro comportamiento y hábitos destructivos, reconociendo que nuestras vidas se han vuelto inmanejables y que estamos fuera de control.

Antes de empezar esta primera etapa, esta parte del viaje hacia la integridad, debemos hacernos las siguientes preguntas: ¿Estamos cubriendo nuestras vidas con una máscara de negación, pensando que nada nos sucederá y que ese problemita de la pornografía es insignificante y que podemos dejarlo cuando queramos? ¿Estamos diciéndonos a nosotros mismos que la pornografía no es una adicción y que todo el mundo lo hace? ¿Estás justificando tu adicción a la masturbación con tu edad, tu soltería o tu soledad? ¿Estás justificando tus relaciones sexuales de soltero diciendo que todos lo hacen? ¿Estás justificando tu lujuria? Si encuentras una razón para justificar alguna de estas situaciones, entonces estas usando una máscara llamada NEGACION. La recuperación empieza quitándonos la máscara de la negación, admitiendo que tenemos un problema y se nos está saliendo de control.



No podemos sanar una herida simplemente diciendo que no existe, necesitamos hacer las curaciones requeridas para que esa herida pueda sanar. Aquel que hace algo y continua haciéndolo, aun sabiendo que puede hacerle daño, termina convirtiéndose en esclavo de de esa acción. Dios dice en 2 Pedro 2:19: "Les prometen que serán libres para hacer lo que quieran, pero ellos mismos no pueden dejar de hacer el mal. ¡Ese mismo mal acabará por destruirlos! Pues el que no puede dejar de pecar es esclavo del pecado”.

La negación causa ansiedad, haciendo que gastemos preciosa energía, pues estamos preocupados por nuestro pasado y porque no se descubra ese secreto oscuro que guardamos. Una persona esta tan enferma como sus secretos y no estará listo para recibir sanidad hasta que no esté listo a reconocer su problema. Salmos 107:13-14 afirma: “En su angustia clamaron al SEÑOR, y él los salvó de su aflicción. Los sacó de las sombras tenebrosas y rompió en pedazos sus cadenas”. El camino a la recuperación empieza en el momento en que estemos dispuestos a hablar de ese secreto y admitir nuestra incapacidad para romper el ciclo adictivo, cuando nos damos cuenta que nuestro propio esfuerzo no es suficiente.


Dios nunca desperdicia una herida; Pero él no la puede usar hasta que no salgas de la negación a la luz de Su verdad. “Dios es luz y en él no hay ninguna oscuridad. Si afirmamos que tenemos comunión con él, pero vivimos en la oscuridad, mentimos y no ponemos en práctica la verdad. Pero si vivimos en la luz, así como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado”. (1 Juan 1:5-7).

El poder para cambiar solamente viene de la gracia de Dios. En esta primera etapa reconocemos que no podemos manejar nuestra adicción y reconocemos que solamente Dios tiene el poder para restaurar nuestras vidas, sanar nuestras heridas y ayudarnos a reconstruir las murallas caídas de nuestros principios y valores morales y espirituales. Solamente Dios nos puede traer de regreso de la oscuridad a su luz admirable. Una persona que navega en las turbulentas y peligrosas aguas de la pornografía y el pecado sexual se aparta día a día de Dios, de su integridad y de sus valores morales. Empieza a considerar a los seres humanos como objetos de placer y sus valores fundamentales se ven comprometidos seriamente.


Hebreos 12:1 nos dice: “Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante”. Dios tiene una carrera particular, un plan único para cada uno de nosotros, un plan de bien y no una vida consumida por dependencia, adicciones y obsesiones.

Para romper tus adicciones vas a tener que trabajar duro. Necesitarás un genuino deseo por cambiar, coraje para ser honesto y voluntad para trabajar, pero el más importante ingrediente que necesitarás es un honesto crecimiento espiritual. Cada área en tu vida debe ser espiritualmente reorientada si deseas una vida saludable y buena. “Confía en el SEÑOR con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócele en todos tus caminos, y El enderezará tus sendas”. (Proverbios 3:5-6). Dios tiene el poder para sacarte de la oscuridad que ha dirigido tu vida.



viernes, 4 de diciembre de 2009

CÓMO ESCAPAR DE LA TRAMPA DE LA PORNOGRAFÍA EN TU VIDA


La pornografía se ha convertido en una de las fuerzas más destructivas de nuestra cultura actual. Nunca ha sido tan generalizada... y nunca ha sido tan fácil de encontrar.

Lo que podríamos llamar "pornografía dura", las imágenes más explícitas, videos, o las descripciones del comportamiento erótico, ha crecido rápidamente durante las últimas dos décadas. En el pasado, la pornografía sólo estaba disponible en las tiendas o a través del correo. Pero la industria de la pornografía es a menudo la primera en aprovechar la tecnología de nuevos medios de comunicación, y ahora con televisión por cable, DVD, teléfonos celulares, iPods, y en particular Internet, es más fácil que nunca encontrar, y más difícil de resistir.

La pornografía en Internet se ha ganado la reputación de ser el crack de la adicción sexual. "Funciona tan rápido y es tan intensa al instante", dice el doctor Robert Weiss, del Instituto de Recuperación Sexual de Los Ángeles. "Estamos viendo a toda una población de clientes que nunca han tenido una historia con el problema, pero por primera vez, están comenzando una actividad determinada y quedan atrapados."

Jesús dijo en Mateo 6:22-23, "El ojo es la lámpara del cuerpo. Por tanto, si tu visión es clara, todo tu ser disfrutara de la luz. Pero si tu visión esta nublada, todo tu ser estará en oscuridad”. Esta es una descripción perfecta de lo que ocurre cuando eliges ver material pornográfico que trae la oscuridad a tu ser.

La pornografía toma algo que es hermoso cuando ocurre entre un hombre y una mujer casados y hace que sea sucio. Dios creó el acto de unión sexual como un regalo especial para el esposo y la esposa. Es una celebración del amor que fortalece el matrimonio y construye la unidad.

Pero la pornografía tuerce y pervierte la belleza y el diseño bíblico de la creación de Dios. La obsesión por el placer sensual se convierte en una droga tan poderosa que destruye todo lo que es importante en el resto de sus vidas. Lleva a los hombres y las mujeres a buscar el uno al otro nada más que como objetos sexuales. Los lleva a fantasear acerca de relaciones sexuales con otras personas, y eso es un terrible golpe a su compromiso matrimonial.

El pecado puede ser atractivo, y puede traer placer temporal, pero al final te destruirá. Santiago 1:14-15 dice: "Pero cada uno es tentado, cuando es arrastrado y seducido por su propia lujuria. Luego, cuando la lujuria se ha concebido, da a luz el pecado, y cuando se lleva a cabo el pecado, engendra la muerte". A veces la pornografía es descrita como un "crimen sin víctimas", pero en realidad tú eres una víctima, tu esposa es una víctima, y tu matrimonio es una víctima.


ROMPIENDO LAS CADENAS QUE TE ATRAPAN


Si deseas acabar con el pecado sexual y la lujuria alimentada por la pornografía, lo primero que tienes que entender es que no puedes hacerlo en tus propias fuerzas. Necesitas la presencia de Dios en tu vida. De hecho, si nunca has entendido lo que significa ser cristiano, y cómo puedes conocer a Dios personalmente, por favor visita la página http://www.jesucristo2020.com/ o mira el  video. Será la decisión más importante de tu vida.

Si sabes que Cristo vive dentro de ti, aquí hay algunos pasos sugeridos para hacerle frente a la trampa de la pornografía:


CONFIESA TU PECADO

Cuando tratas de mantener en secreto tal pecado, tu espíritu estará cada vez mas confundido. El Salmo 32:3-4 dice: “Mientras callé mi pecado, mi cuerpo se consumió con mi gemir durante todo el día. Porque día y noche tu mano pesaba sobre mí; mi vitalidad se desvanecía con el calor del verano”. David comprendió que no podía continuar hasta que confesó su pecado a Dios:

“Te manifesté mi pecado, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones al SEÑOR; y tú perdonaste la culpa de mi pecado”. (Salmo 32:5).

Por un lado, la confesión es simplemente ponerte de acuerdo con Dios acerca del pecado en tu vida. Jesús dijo en Mateo 5:28, "cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio con ella en el corazón". Cuando miras esas fotos o imágenes para estimularte sexualmente, estás cometiendo adulterio en tu corazón. Al confesar al Señor, simplemente puedes decir: "Sí, yo estaba codiciando y deseando a esa mujer. He pecado contra ti, Padre".

Tu puedes estar pensando: "Yo he hecho eso, pero nada cambió." Eso es porque, cuando uno se enfrenta a un pecado muy arraigado como lo es este -uno que ha involucrado numerosas malas decisiones durante un período de tiempo-, la confesión debe venir con un corazón quebrantado que muestre que estás arrepentido, dispuesto a alejarte de tu pecado. Arrepentimiento significa "dar la vuelta". Cuando tienes un hábito de pecado en tu vida, es como subirte a un automóvil y conducir lejos de Dios. Cuando te arrepientes, dejas de alejarte de Dios y das la vuelta para buscarle a él, y a través de su poder empezar a avanzar de nuevo hacia él.

El arrepentimiento es un dolor que proviene del darte cuenta de que has ofendido la santidad de Dios. Debes estar dispuesto a apartarte de tu pecado y caminar hacia la vida que Dios quiere para ti. Si vas a enfrentar tu pecado con éxito, el arrepentimiento es esencial.

¿Qué hace Dios cuando vienes a él con una actitud de quebrantamiento y arrepentimiento? Él ofrece perdón y limpieza. 1 Juan 1:9 nos dice: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad." Puede que no seas liberado del deseo de cometer este pecado de nuevo, pero puedes ser liberado del aplastante peso de la culpa y la vergüenza.


En algún momento, también tendrás que confesar a tu esposa. No debes decirle todos los sórdidos detalles de tu pecado y tu inclinación por la pornografía. Pero si no confiesas tus pecados a ella y le pides perdón, el aire nunca estará claro entre ustedes y su relación no va a crecer y prosperar como podría.

Puedes estar pensando, "yo jamás podría compartir estas cosas con mi esposa". Será lo más difícil que jamás hayas hecho y una de las más valientes. Steven Fetrow escribe: "La confesión puede dar lugar a un período de profundo dolor y decepción, pero sin una declaración total, el matrimonio no puede ser auténtico y nunca se convertirá en el tipo de relación que Dios desea para nosotros."


NINGUNA PROVISIÓN PARA LOS DESEOS DE LA CARNE

En Romanos 13:14 Pablo nos dice: "Más bien, revístanse ustedes del Señor Jesucristo, y no se preocupen por satisfacer los deseos de la naturaleza pecaminosa." Después de haber reconocido tu pecado de lujuria, y admitido tu debilidad, es necesario diseñar una estrategia para reducir la tentación de la pornografía.

No sólo es necesario eliminar todo rastro de la pornografía de tu casa y de tu oficina, pero también debes tomar medidas concretas para poner barreras entre ti y cualquier otra fuente. Si las revistas o libros son una tentación, mantente alejado de las tiendas donde venden pornografía. Si has estado viendo películas eróticas en la televisión por cable o por satélite, reduce tu servicio para eliminar los canales ofensivos... o elimina totalmente el servicio en caso de que sea necesario. Cuando estés de viaje alójate en hoteles que puedan bloquear o desactivar el pay-per-view en las habitaciones. Pide al encargado de la recepción que haga esto antes de entrar en tu habitación.

Si estás involucrado en pornografía a través del Internet, puede que tengas que cambiar tu proveedor de servicios de Internet, tu dirección de correo electrónico, e incluso tu tarjeta de crédito para que los sitios porno no puedan contactarte. Un programa que filtre la información que puedes ver en el Internet puede ser de mucha ayuda.

Mueve tu equipo a un área abierta de la casa. Diles a tu esposa e hijos que pueden venir a preguntarte lo que estás haciendo en el computador en cualquier momento que deseen. También puedes enseñar a alguien en tu casa como revisar el historial de tu navegador de Internet.

No importa lo que hagas, no podrás evitar ver imágenes sensuales del todo. Cuando te encuentres mirando algo involuntariamente, sigue el consejo de 2 Timoteo 2:22 de "huir de las pasiones juveniles." Se debe huir de la pornografía como si se estuviera huyendo de un perro rabioso.


ENCUENTRA UN SOCIO RINDE-CUENTAS


Necesitaras un hombre piadoso que camine contigo a través de esta batalla por tu integridad. Salomón escribió en Eclesiastés 4:9-10: "Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo. Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante!". Librar una batalla es más fácil cuando tienes un amigo verdadero al que le has contado tus luchas y le has dado permiso para decirte la verdad sobre tu condición. No tienes que luchar en la soledad!

Rendir cuentas es un principio bíblico que nos dice: "Someteos unos a otros en el temor de Dios" (Efesios 5:21). Esto significa que tú decides presentar su vida al escrutinio de otra persona a fin de obtener la fuerza espiritual, el crecimiento y el balance.


Si no hablas primero con tu pastor, te recomiendo que lo hagas inmediatamente después de hacer tu confesión abierta al Señor. Él es responsable de orar por ti y de enseñarte la verdad de Dios. Si él es el hombre de Dios que debe ser, el estará gustoso de orar contigo y por ti, y te exhortará en tu crecimiento espiritual.
Dile a tu socio rinde-cuentas que te cuestione en cualquier momento, día o noche, sobre lo que has estado haciendo en el computador. Dile que te pregunte lo que viste en televisión o cine mientras estabas de viaje. Llama a tu esposa cada noche desde la habitación del hotel.


CONSTRUYE LA VERDAD BÍBLICA EN TU VIDA

Si has estado llenando su mente con imágenes pornográficas, es probable que no hayas estado pasando mucho tiempo leyendo la Palabra de Dios. Empieza a pasar tiempo cada día leyendo la Biblia, capítulo por capítulo. Comienza con un libro que te guste leer, el Evangelio de Juan o el evangelio de Mateo, o incluso el Génesis. Exponte a ti mismo a grandes porciones de la Palabra de Dios.

Te animo también a leer un capítulo de los Salmos y un capítulo de Proverbios cada mañana antes de comenzar tu jornada de trabajo. Después de leer los Salmos y Proverbios, pasa diez minutos o más en oración. Si encuentras un versículo en particular que te ministra, utilízalo en tu oración cuando le pidas al Señor que te fortalezca y proteja a lo largo del día. Establece un tiempo y un lugar para leer estos dos capítulos y pasar tiempo en oración cada día. Si no estás seguro de cómo empezar, pregúntale a tu pastor o un amigo cristiano piadoso para hablar contigo acerca de ello. Puede que no te sientas cómodo las primeras veces, pero Dios no juzga tu oración. Él sólo está interesado en reunirse contigo, uno a uno.


Trata de involucrarte en un estudio Bíblico con otros caballeros de tu iglesia. Si tienes la oportunidad, trata de asistir a un retiro para caballeros o a un encuentro matrimonial con tu esposa. Quizás tengas que buscar fuera de tu propia iglesia para encontrar más oportunidades que te ayuden a construir la verdad en tu vida. Recuerda que estas luchando por tu vida y la de tu familia, así que no tengas miedo de buscar más allá de tu esfera normal de actividad.



COMIENZA A RECONSTRUIR TU MATRIMONIO


Tu esposa puede no ser capaz de responder abiertamente al principio. Ella necesita tiempo para sanar. Pero una cosa que puedes empezar a hacer ahora es orar con ella. Puede ser embarazoso, puedes sentirte incómodo, o incluso puede ser aterrador, pero hazlo de todos modos. Tu esposa necesita escucharte orar y necesita escucharte orar por ella. La oración acerca a tu esposa hacia ti.

Dios honrará cada pequeño paso de obediencia que tomes. Él tiene el poder de cambiar tu corazón... para ayudarte a experimentar la alegría de un corazón limpio... para lavar tu pecado, la culpa y la vergüenza... y para ayudarte a experimentar la unidad de nuevo con tu esposa.

sábado, 5 de septiembre de 2009

¿Debo Preocuparme por adicción a la Pornografía de mi Esposo?



Pregunta: Descubrí algunas fotos pornográficas en nuestra computadora personal, y enfrenté a mi esposo acerca de ellas. Él admitió que había estado curioseando algunos sitios, pero él dijo que no es un asunto tan grande o preocupante. Él también dijo que todos los hombres tienen sus vicios, incluso cristianos, y que no debo preocuparme de eso. He intentado ponerlo fuera de mi mente, pero no puedo librarme del pensamiento de que mi marido está codiciando a otras mujeres. Ahora sus acciones, y mis pensamientos acerca de esto, están afectando nuestra intimidad sexual. Mi esposo dice que conquistarlo es mi problema. ¿Estoy equivocada por estar molesta?

Respuesta: Compartimos su preocupación, y deseamos animarle. Sus sentimientos son válidos. La pornografía corrompe a hombres y degrada a mujeres. Sus acciones deben molestarle.
Sea que su esposo lo admita o no, él tiene un problema. Él puede decir que usar pornografía es algo normal para un hombre. Él puede creer que es un desahogo sano para una frustración encerrada o para aliviar el estrés. Él puede incluso decirle que la pornografía que ve puede ayudarles en su intimidad sexual y animarle a involucrarse.

No se engañe. La pornografía envenena a los dos y sus relaciones. Destruye el principio sagrado sobre el cual se basa la unión matrimonial-exclusividad. Recuerde las palabras de Jesús,
“Oísteis que fue dicho: "No cometerás adulterio." Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo 5:27-28).

Su esposo puede decir que él puede guardar su mundo de fantasía separado del mundo real, pero según la enseñanza de Jesús, no podemos dividir en compartimientos nuestras vidas así. Imaginar el sexo adúltero no es menos pecaminoso que participar en él. La pornografía agota la energía emocional de una unión, y tiene el mismo efecto destructivo de una aventura sexual. Ver la pornografía es como traer a otras mujeres en su relación, y usted tiene el derecho de sentirse engañada.



Una esposa debe tener el valor de escuchar las necesidades de su cónyuge y sus preferencias sexuales, pero ella no debe permitirse que la reduzcan a una ejecutante en el estreno de las fantasías egoístas de su esposo. Es aceptable decir no en una relación íntima cuando se siente que ella está siendo aprovechada más que amada. Usted se siente como una de las mujeres en las páginas de su revista, una ejecutante más que una persona. Si esto es así, entonces compartir esos sentimientos con su esposo es muy importante.

El confrontar el comportamiento de su esposo es apropiado. De hecho, al ponerse en contra del uso de la pornografía que él está mirando, usted pudiera salvarle la vida. En Proverbios 5, después de describir el encanto de la mujer adúltera, el escritor termina con esta amenaza seria:
“¿Por qué, hijo mío, dejarte cautivar por una adúltera? ¿Por qué abrazarte al pecho de la mujer ajena? Nuestros caminos están a la vista del Señor; él examina todas nuestras sendas. Al malvado lo atrapan sus malas obras; las cuerdas de su pecado lo aprisionan. Morirá por su falta de disciplina; perecerá por su gran insensatez. (Proverbios 5:20–23).

Él podrá decir que puede manejarlo. Pero aunque él pudiera, una porción de su vida morirá por la falta de la disciplina moral. Su esposo jamás crecerá en su relación con Cristo mientras que él esté utilizando pornografía. Entonces, va a llegar a ser un asunto que solamente él pueda solucionar: esclavitud a la pornografía o libertad en Cristo.

No enfrente a su esposo sin tener una estrategia cuidadosamente hecha, que pudiera incluir leerle una carta que usted le ha escrito que describe cómo su problema la está lastimando, al igual que lastimándolo a él, su matrimonio, y sus niños. Usted necesitará presentar esta carta en el tiempo apropiado y de la manera apropiada. Si su esposo no escucha sus preocupaciones, hable con su pastor e intente conseguir su ayuda. Su pastor o un consejero le ayudarán a organizar su plan sabiamente. Sobretodo, ore por su esposo. Una batalla espiritual está ocurriendo. Usted necesitará la ayuda de Dios para romper las áreas de la resistencia en su alma.

Creditos: Visión Para Vivir, Visión Para Vivir es el ministerio de exposición bíblica de los pastores Chuck Swindoll y Carlos A. Zazueta.
http://www.insight.org/vpv/