domingo, 31 de julio de 2011

LA MENTE DEL ADICTO A LA PORNOGRAFÍA

El proceso  que  puede llevar a una persona a comportamientos sexuales adictivos o compulsivos, se conoce como adicción sexual. Es un estado patológico al que entramos cuando nuestra capacidad por placer sexual o intimidad disminuye mientras que nuestra exposición a intenso estimulo sexual (tal como pornografía en el Internet) aumenta. La condición incluye factores biológicos y de comportamiento.

Para poder entender la adicción sexual, necesitamos tener un entendimiento básico de cómo el cerebro, el más poderoso órgano sexual en nuestro cuerpo, procesa el estímulo sexual. Sabemos que hay un cóctel de químicos en nuestro cerebro que energiza la atracción y el romance. Esos químicos son totalmente diferentes de la mezcla que fomenta el amor profundo y la atracción a largo plazo.

Uno de esos
químicos de la atracción y el romance es conocido como Dopamina, un neurotransmisor que crea intensa energía, euforia, atención focalizada, y motivación para conseguir premios. Es liberado por el cerebro cuando somos expuestos, entre otras cosas, a la pornografía y la excitación sexual. Un diferente químico, Oxitocina, es quien promueve sentimientos de conexión, unión y cariño. Este se produce y libera en el cerebro cuando abrazamos a nuestra esposa o hijos, y cuando una madre esta lactando a su bebe. También hay otros, como la Serotonina y la Adrenalina, que juegan un papel de soporte. Pero es en esta caja de pociones de amor que la pornografía se mueve.

 Fisiológicamente, en relaciones amorosas normales con gente real, nos movemos de un alto nivel de Dopamina (atracción y romance) a diferentes niveles de Oxitocina (relaciones estables). Pero si nosotros o nuestra pareja ha formado una "relación" con la pornografía y usa este material pornográfico regularmente para inducir orgasmos llenos de fantasía, nuestra "relación" con la pornografía nunca abandonará el estado inicial de atracción. Esta será siempre basada en el placer sexual. Entonces,
como la pornografía repetidamente provoca intenso placer sexual, nuestro cerebro produce más y más Dopamina, manteniéndonos atrapados en un intenso ciclo que imita las primeras etapas de infatuación, romance de fantasía y enamoramiento. Sobre estimular el cerebro con altas dosis de Dopamina hará que el cerebro se adapte e incremente los niveles de tolerancia. El resultado de incrementar la tolerancia es la desensibilización, algo similar a lo que los alcohólicos o drogadictos experimentan después de un repetido uso y abuso de su droga de elección. 

Con el tiempo, como se necesitará mayor estimulación sexual para conseguir el mismo placer, el adicto empieza a buscar nuevas y diferentes formas de incrementar los niveles de producción de Dopamina. Cambiara las revistas por vídeos, sexo en pareja por sexo en grupo, grotescos actos sexuales que antes eran impensables ahora le serán "normales", dejara de ser un observador para convertirse en un participante. Poniendo límites para luego derribarlos, empezando y prometiéndose a sí mismo que parará, y luego empezando otra vez. La adicción sexual es un lugar temeroso para estar porque uno no se ve a sí mismo como alguien enfermizo. Te dices a ti mismo y convences a otros de que eres normal, que no hay nada malo en lo que haces, que todo el mundo lo hace. "Es diversión que no hace daño a nadie", te dices a ti mismo.

Pero tú no puedes ver el largo y despacioso tobogán por el que estas cayendo. No puedes ver lo que realmente te está pasando porque estas parcializado y demasiado involucrado en tu pasado para querer realmente cambiar.


Lo que alimentas crece, y lo que privas de alimento muere. Si continúas alimentando el cerebro con nuevas y diferentes cantidades de intenso estimulo sexual, los deseos por una dosis mayor de Dopamina crecerán. Con cada nueva exposición, el cerebro construirá tolerancia, incrementando la necesidad por una mayor estimulación. 

Cuando alimentas tu adicción, al mismo tiempo te estás privando de intimidad saludable con personas saludables en el contexto de las relaciones sanas.
Tu principal relación se ha convertido en una relación con un objeto inanimado como una fotografía en tu pantalla de tu computador o un vídeo pornográfico. La intimidad sexual se ha convertido en tomar sin dar nada de tu parte, y el foco de tu atención es realmente en ti. Como tu sentido de pertenencia y aceptación por otros está siendo ignorado, o privado de alimento, tu sentido del ser y de significado decrece. El aumento de la soledad y el aislamiento son algunos de los resultados de la adicción.

Si estas luchando con la pornografía y estas buscando romper las cadenas que te atrapan, te desafiamos a buscar ayuda. Si gustas puedes escribirnos a integridadonline@gmail.com

Diego Bedoya


Fuentes: Porn Nation, by Michael Leahy

miércoles, 29 de junio de 2011

¿PUEDO RESOLVER ESTO A SOLAS?

Algunas  de las preguntas más frecuentes que recibo de aquellos que admiten tener luchas en su sexualidad son: ¿Puedo resolver esto a solas? ¿Realmente tengo que contarle a alguien sobre esto?  No importa quien hace la pregunta: joven o viejo, hombre o mujer, padre o adolescente, casado o soltero; la mayoría de nosotros queremos esconder aquella parte de nosotros que está afectada para evitar que nos juzguen o nos ridiculicen o pasemos una vergüenza.

Aunque esta es una reacción natural, no es una reacción saludable. Quizás eres un estudiante que acaba de admitir que el uso del chat o del Internet se ha salido de control, o quizás eres un hombre de negocios cuya infidelidad acaba de ser descubierta. Este es el momento de la verdad: ya no puedes seguir negando que hay un problema en tu vida. Quizás  te sientes tentado a usar este comportamiento como una excusa debido a tu edad, al estrés, a las circunstancias, etc. Nadie está tratando de obligarte a confesar que eres culpable, simplemente el admitir que tu comportamiento es problemático y poco saludable es el primer paso para poder continuar en la recuperación.

La gente tiene dificultad con este primer paso, mayormente porque solo ven el estigma asociado con la adicción sexual. Algunos lo ven como el peor pecado de la lista.

Hazte las siguientes preguntas:
·         ¿Te gusta realmente lo que estás haciendo?
·         ¿Es esta la vida que imaginaste para ti y tu familia?
·        ¿Crees que tu vida será mejor  si continuas con tu actual comportamiento?

Si respondiste que “no” a estas preguntas, has dado tu primer paso, has reconocido que tu vida no es lo que debería ser. Muchas personas están convencidas de que pueden vivir dos vidas, la normal, aquella que  incluye el mundo real y la gente real, y el mundo de fantasía, aquel que incluye imágenes en computador, situaciones imaginarias, separación del resto de la humanidad y una vida llena de secretos y de soledad.

Para algunas personas, esta doble vida ha sido un puerto  seguro  al cual han acudido en situaciones de estrés y de  dolor en su vida. Quizás has gastado una considerable cantidad de tus fuerzas manteniendo tu adicción oculta. Sabes que tu comportamiento es impropio, pero no buscas  ayuda. Sin embargo, si  eres honesto contigo mismo, ya has tratado de detenerte anteriormente y has vuelto a caer. Este es el comportamiento adictivo: te dices a ti mismo unas cien veces que no lo volverás a hacer. Logras detenerte por algún tiempo, pero algo ocurre en tu vida que genera una recaída y vuelves a hacerlo. Oras, lloras, y prometes no volver a hacerlo. Al final, nada funciona y terminas regresando a ese viejo hábito que esta destruyéndote por dentro.

¿Qué te detiene para compartir este problema con otras personas? Algunas respuestas comunes son: miedo, vergüenza y culpa. Adán y Eva también sintieron miedo y vergüenza cuando desobedecieron a Dios. Se escondieron de Dios y cubrieron sus cuerpos con hojas.

El pecado tiene ese efecto en nosotros. Produce separación, soledad, miedo y vergüenza. El pecado trata de convencernos de que no tenemos valor y que no somos deseados. La reacción de Dios hacia el pecado de Adán y Eva fue un justo juicio, pero también fue compasivo. El les hizo mejores ropas para aliviar su vergüenza. También les dio la promesa de que El enviaría un Salvador para redimirlos del pecado y de la muerte. Así mismo como heredamos el pecado a través de nuestros primeros padres, también heredamos la promesa de Dios de perdón y salvación, la cual se encuentra en Su Hijo Jesucristo.

Más allá del miedo, la vergüenza, la rabia y la soledad, existe otra razón por la cual la gente tiene miedo a compartir sus luchas con otras personas. En lo profundo de nuestro ser, estamos heridos en nuestro corazón y en nuestra alma. La tragedia de la historia de Adán y Eva es que alguna vez tuvieron intimidad pura el uno con el otro y con Dios. Nos conocíamos completa y verdaderamente y nos amábamos con un amor genuino, autentico y eterno. Este pecado en el huerto del Edén nos hirió a todos donde nos dolía más: en nuestra habilidad de dar y recibir amor autentico a Dios y a los demás.

Esta separación de Dios, que muchos en esta situación sienten, es el corazón del quebrantamiento sexual. Aun si eres un cristiano comprometido que odia pecar, este te mantiene alejado de Dios.

Nuestra inhabilidad para abrirnos a otros para ser conocidos completamente es lo que nos lleva a buscar intimidad falsa, temporal, egoísta, con sustancias y relaciones que nunca fueron diseñadas para cumplir esta función. Todas las drogas, el alcohol, la pornografía, el adulterio y el sexo del mundo, nunca podrán satisfacernos. Solamente una relación restaurada con Dios puede hacernos completos, y solamente a través de esta nueva unión podremos ser capaces de unirnos con otros en forma amorosa y saludable.

“En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados.” (1 Juan 4:10)

lunes, 18 de abril de 2011

DESCUBRE LA LIBERTAD PARA TU ADICCION

La adicción a la pornografía es una fuerza destructiva que lleva a las personas a una vida de esclavitud.

Comenzando a una edad temprana, niños y adolescentes están siendo atraídos hacia la adicción a la pornografía por internet, sin estar conscientes del camino de destrucción en el que están entrando. La pornografía no es algo que se puede ver casualmente. Es un anzuelo del diablo que entra por los ojos de la persona y atrapa su alma (su mente, su voluntad y sus emociones).

Aquellos que quedan atrapados por la adicción a la pornografía pronto realizan que ella crea un insaciable deseo por más. Muchas personas han perdido sus carreras, sus matrimonios y sus familias debido a la adicción a la pornografía por Internet. Este deseo por más lleva a la persona a un espiral descendente que demanda imágenes y comportamientos más perversos. Imagina cómo pueden terminar niños que empezaron viendo imágenes explicitas a la edad de cinco años. Sus mentes y conciencias serán cauterizadas antes de ellos lleguen a la pubertad. Sin Cristo, ¿Qué clase de vida sexual saludable pueden ellos llegar a tener?

 Aunque el enemigo de las almas viene para robar, matar y destruir, Dios viene para brindar vida y vida en abundancia. (Juan 10:10-11)  El plan del enemigo para destruir tu vida no es más grande que el plan de Dios para darte libertad. “ninguna arma forjada contra ti podrá prosperar.” (Isaías 54:17) La obra de Jesucristo en la cruz ofrece el poder sobre el pecado y cualquier obra del enemigo de las almas. Como resultado, no importa cuán perversa tu vida haya llegado  a caer, tu puedes experimentar libertad de la adicción a la pornografía por Internet o cualquier otro tipo de prisión. ¡No es demasiado tarde! No importa si apenas has empezado a caer dentro de la adicción a la pornografía o si aun si has estado atrapado por años, ¡puedes ser libre! Jesucristo es la respuesta. El es el campeón que ha venido a destruir las obras del enemigo (1 Juan 3:8). La obra en la cruz está terminada, así que agárrate de esta obra y sal de la trampa del enemigo. “Si vives por el Espíritu, no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa” (Gálatas 5:16)

Quizás te preguntas: “¿Cómo? He tratado pero no puedo detenerme” La respuesta es empezar ya mismo admitiendo que la adicción a la pornografía por internet es un pecado que te ha separado de tu relación con Dios. Luego clama a Dios por la misericordia y limpieza que está disponible debido a la muerte sacrificial de Jesucristo en la cruz, donde El cargó nuestra culpa por el pecado. El pagó el precio por ti porque El te ama. La Biblia nos deja saber que las buenas obras y la piedad seguirán  todos los días de sus vidas a aquellos que creen.

Este puede ser el día en que comiences a experimentar la bondad y la piedad de Dios por el resto de tus días. Busca a Jesús. El nunca te dejará y nunca te abandonará. El está  listo a sacarte de las garras de tu adicción a la pornografía. Jesús, el autor y consumador de la fe está esperando a que  decidas buscarle. El tiene planes para ti que te libertarán y te ayudarán para que no caigas nuevamente. El plan de Dios para ti incluye libertad de la pornografía. Así que búscale y permite que aquellos que tienen las herramientas espirituales para ayudarte puedan estar contigo en tu camino hacia la libertad.

“Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.” (Jeremías 29:11)

Escríbenos a  integridadonline@gmail.com

lunes, 11 de abril de 2011

¿ADICTOS AL SEXO?

EXAMINANDO LA REALIDAD Y CONSECUENCIAS DE NUESTROS ACTOS

De la misma forma que el alcohol o las drogas, el sexo puede ser una adicción. Un adicto generalmente considera que esta incompleto, es muy crítico sobre sí mismo y tiene una percepción poco saludable sobre sí mismo. Generalmente, una persona con una pobre autoestima terminará involucrada en alguna actividad que le ayude a compensar o alterar momentáneamente sus emociones o sentimientos sobre la realidad que vive. Drogas, alcohol, juegos de azar, masturbación, prostitución, pornografía, etc., son actividades que momentáneamente alteran la realidad y proveen un escape temporal a las situaciones que la persona enfrenta en el mundo real.

La mayoría de las adicciones parecen tener sus inicios en situaciones dolorosas y traumáticas que ocurrieron en los años formativos de la niñez, eventos que lastimaron seriamente la autoestima de la persona. Con demasiada frecuencia estos eventos ocurren dentro del marco familiar. Pueden haber sido ataques verbales del padre o de la madre disminuyendo  la valía del niño, o pueden haber ocurrido incidentes traumáticos (como el abuso físico o sexual), donde el niño perdió su confianza y su autoestima.

En algunos casos, estos eventos son tan traumáticos que la víctima no puede recordar lo ocurrido. Situaciones del pasado aparecen en su memoria como viejas fotografías en blanco y negro, distorsionadas por el tiempo y por los elementos. Lo único que saben es que ante algunas situaciones o bajo cierta presión, se sienten incómodos, asustados y terminan regresando a comportamientos adictivos para aliviar el miedo, el dolor o la ansiedad. Alrededor del 97% de los adictos sexuales han sido emocionalmente abusados cuando niños y un 81% de ellos han sido abusados sexualmente.

Una persona con comportamientos adictivos en su sexualidad, es una persona que, impulsada por algún tipo de disfunción emocional, actúa sexualmente de forma compulsiva y obsesiva para tratar de conseguir alivio, sentido, valor, identidad, o para escapar al dolor de su realidad por unos breves instantes. Con el transcurrir del tiempo, de la misma forma que todas las adicciones, la conducta que está usando como una cura temporal, se convierte en una pesada cadena que le atrapa y que reafirma su baja autoestima.

La conducta adictiva nunca dará el resultado ofrecido o deseado. Desesperado, el adicto incrementará su participación en esa conducta, en un intento desesperado por conseguir  los mismos resultados  de alivio temporal que antes conseguía. Cuando menos lo espera, el adicto se encuentra atrapado en un ciclo de comportamientos que no puede romper.

Quizás la búsqueda más frecuente del adicto sexual es la búsqueda del amor. La vida le ha enseñado a intercambiar sexo por amor. Para otros, es una forma de revivir eventos de la infancia que les impactaron y les dieron una visión distorsionada de la sexualidad. En nuestra cultura latina moderna, las conquistas sexuales se han convertido en una forma de demostrar nuestra hombría y lamentablemente la pornografía es considerada por muchos como algo normal. Las mujeres ofrecen sexo para conseguir amor y los hombres ofrecen amor para conseguir sexo.

La adicción sexual se puede manifestar de diferentes formas. Un adicto sexual puede estar involucrado en una o varias formas de comportamientos. Por ejemplo, aquel que durante todo el día solo piensa en llegar a casa para conectarse al internet y encontrarse con sus amantes virtuales, esas imágenes maquilladas por el computador y  que cada día le llevan más  abajo en su degradación y le alejan de las relaciones verdaderas. Aquella persona que termina prostituyéndose con el novio o novia de turno para conseguir un poco de cariño. Aquella persona que se masturba compulsivamente. Aquella persona que anda espiando a las demás tratando de ver sus partes intimas.  La lista continua en una serie aterradora de comportamientos que prefiero no mencionar aquí debido a la cantidad de menores que leen estos artículos.

Como en toda adicción, el adicto sexual con el paso del tiempo ira cayendo en una nueva aberración, aquellas cosas que antes le parecían terribles ahora le emocionan y le parecen algo normal o aceptable. Algunos incluso terminan haciéndose daño a sí mismos.

Una de las razones por las cuales la adicción se hace tan difícil de romper, es porque la mantenemos oculta y en la oscuridad. Nos avergonzamos de nuestros comportamientos y no queremos que nadie sepa de nuestras luchas secretas. La adicción sexual termina apartando a quien la practica de sus amistades, le lleva a la soledad y a un mundo irreal de fantasía,  y le deja peor de cómo estaba. Una vez es demasiado y mil veces nunca serán suficientes.

En mi ministerio continuamente recibo correspondencia de personas que nunca se han atrevido a hablar con nadie de sus luchas con el pecado sexual. Le doy gracias a Dios porque a través de este medio ahora tenemos una forma de comunicarnos y podemos escuchar sin condenar, entendiendo lo que dice la Palabra de Dios acerca del poder que hay en contarle a otros nuestras luchas y en el orar los unos por los otros. (Santiago 5:16). Para que el adicto reciba sanidad, una de los pasos necesarios es dejar de ocultar sus batallas y derrotas.

El adicto sexual está huyendo de una verdadera intimidad con Dios y con la humanidad, está viviendo en un mundo de fantasía donde no es rechazado, se aparta de la posibilidad de relaciones autenticas con otras personas y pierde la comunión con Dios. La distorsión de la sexualidad que fue creada por Dios como una maravillosa fuente de intimidad hace que el adicto logre el efecto contrario, escapando de la intimidad.

La adicción sexual es un proceder erróneo para evitar o escapar del dolor  y la decepción que se viven al tener relaciones autenticas con personas autenticas, pero principalmente, es  el producto del pecado en el corazón humano y nuestra indiferencia a tener una relación verdadera y apasionada con Dios.

Cuando pecamos en nuestros corazones hacia Dios, rehusándonos a ser dependientes de Él, Dios nos entrega al control de aquellas cosas pecaminosas que preferimos más que a Él. Cuando Dios nos entrega, El nos entrega a la oscuridad de nuestros corazones, lo que crea una oscuridad mucho más profunda. (Romanos 1:18-32)

Un adicto sexual realmente cambia cuando cambia su relación con Dios y se aparta de la idolatría, cuando aprende a amar al Creador más que a lo creado.

lunes, 24 de enero de 2011

VIVIENDO MÁS ALLA DE LAS APARIENCIAS

Pongámoslo de esta forma: preferirías que nadie supiera del problema que tienes con la pornografía. Tener una adicción a la pornografía es algo que usualmente nadie anuncia públicamente (o incluso admite a sí mismo). Es por eso que la adicción a la pornografía es llamada “el pecado secreto”, y la mayoría de las personas lo mantienen en secreto. Yo lo sé porque por muchos años lo mantuve en secreto.

Nunca quise que nadie se enterara, y las razones eran una mezcla de orgullo y miedo. No quería que la gente me viera de forma diferente. Tenía miedo de lo que pudieran pensar. Tenía miedo de perder a mis amistades. Tenía una imagen que mantener, una imagen que yo quería que la gente tuviera de mi, y si ellos hubiesen sabido lo que realmente ocurría conmigo en mi interior, yo creía que  ellos hubieran cambiado.

Si realmente quieres cambiar, tienes que superar el orgullo y el miedo que te detienen para buscar ayuda de otros. Por supuesto que hay algunos a quienes no les importa cambiar y no desean dar este paso, pero si tu realmente quieres romper la adicción, entonces las apariencias ante otros no debe ser tu prioridad. Es mucho más que apariencias, es acerca de VIVIR, de vivir la vida que Dios quiere que vivas, en libertad, con alegría de vivir y con autenticidad. Dios quiere que seamos capaces mantener una relación cercana y amorosa con él y con otras personas. ¿Cuándo fue la última vez sentiste  que podías ser sincero con Dios, con tus amigos y con tu familia?

¿Qué sentido tiene vivir de apariencias?  ¿Lucir de una forma ante tus amistades y la gente que te rodea, y al mismo tiempo ser completamente diferente en tu interior?  Si. Es cierto, quizás podamos engañar a la gente por algún tiempo, pero al final, somos nosotros los que perdemos.

Al final del día tienes que preguntarte que es más importante para ti. ¿Es tu apariencia? ¿Es la imagen que tratas de mantener? ¿O es el cambio verdadero y una vida plena?

La pornografía te lleva a hacer cosas que nunca pensaste qué harías. El pecado te lleva más allá de donde quieres ir. Te mantiene más tiempo del que quieres estar y te cuesta más de lo que quieres pagar.

En Integridad Online estamos dispuestos a ayudarte y escucharte. Queremos que tomes los pasos necesarios para romper el ciclo adictivo de la pornografía y el pecado sexual.


Escríbenos un correo privado y confidencial   a      integridadonline@gmail.com

Diego Bedoya

lunes, 17 de enero de 2011

LAS ETAPAS DE LA ADICCIÓN A LA PORNOGRAFÍA

Puede empezar como algo aparentemente inofensivo. Imágenes corregidas digitalmente en una revista o un sitio en el Internet. Pronto, estarás deseando imágenes más gráficas y cayendo más frecuentemente. La pornografía, una adicción secreta, te agarra cuando estas débil y te mantiene en sus garras. Planta semillas de alienación, ataca y destruye las relaciones y roba tu autoestima. Las demás personas se convierten en objetos, o peor aún, en maquinas de placer. Perdido en un mundo de fantasía, la pornografía se convierte en tu guía, tu norte, y el lugar donde regresas cotidianamente.

No todos los que ven pornografía se convierten en adictos a ella. Algunos solamente saldrán con ideas distorsionadas acerca de las mujeres, el sexo, el matrimonio y los niños. Esta clase de daño es lo suficientemente dañina. Y la pornografía no es el único ingrediente en la adicción. Usualmente aquellos que se convierten en adictos tienen alguna clase de problema emocional que permite que la adicción eche raíces profundas. La pornografía es un sustituto barato de algo muy importante y valioso: la intimidad.

Intimidad significa ser conocido interior y exteriormente, y ser amado por quien eres. Dios nos diseño para relacionarnos, nos hizo con deseo de intimidad. Pero el ser conocido como realmente eres, causa temor pues nos hace vulnerables. Es por eso que andamos buscando intimidad en lugares fáciles como la pornografía y el Internet. Para muchos, es más fácil tener una imagen en el computador que tener que relacionarnos con una mujer con corazón, mente y emociones. Una imagen no tiene expectativas. No tienes que impresionar a una imagen o enfrentar las situaciones que se presentan cuando te relacionas con una persona de verdad. La pornografía es un substituto dañino de las verdaderas relaciones.

Algunos de los que están leyendo este artículo se convertirán en adictos a la pornografía, como lo era yo. A las compañías pornográficas no  les preocupa si te vuelves adicto a su producto. Es excelente para el negocio. Un cliente adicto continuará regresando por más. Y por eso ellos llenan sus sitios con imágenes que te excitan, despiertan tu libido y alborotan tus hormonas.

No tienes que inyectarte ninguna droga con agujas para volverte adicto a la pornografía, tu cuerpo  producirá sus propias drogas solo con mirar las fotografías, imágenes o videos. ¡La adicción a la pornografía puede ser mucho más difícil de romper que la adicción a la cocaína!

5  ETAPAS   DE   LA   ADICCIÓN

·         EXPOSICIÓN TEMPRANA.  La mayoría de los adictos a la pornografía empiezan a una temprana edad. Ellos son expuestos cuando son muy jóvenes y ahí empieza el problema. Tristemente muchos niños  son expuestos a la pornografía por algún material  que ha usado alguien en su propio hogar, su padre, su hermano mayor o alguien de su propia familia. Otros niños son expuestos a la pornografía por sus compañeros de colegio.
·         ADICCIÓN. Continúas regresando a la pornografía. Esta comienza a ser una parte regular de tu vida. Estas atrapado. No puedes dejarla. Te has convertido en adicto.
·         DEGRADACIÓN. Después de un tiempo comienza la degradación. Empiezas a buscar imágenes más graficas, más fuertes. Aquellas imágenes pornográficas que antes te parecían asquerosas ahora te excitan.
·         DESENSIBILIZACIÓN. Con el tiempo, empiezas a perder el placer que antes sentías. Aun las más degradantes imágenes pornográficas no lograrán excitarte. Te volverás desesperado por encontrar los mismos placeres que antes sentías y no podrás lograrlo.
·         ACTUAR SEXUALMENTE. En este punto, muchos hombres hacen un salto peligroso y comienzan a actuar sexualmente. Se trasladan del papel, las películas y el computador, al mundo real. Algunos incluso empiezan a fantasear en violar e incluso llegan a hacerlo. La adicción a la pornografía es algo muy serio.

¿ E R E S       A D I C T O ?

Algunos de los que están leyendo ya han desarrollado una adicción a la pornografía. Si ves alguno de estos patrones que he descrito anteriormente en tu vida, necesitas frenar inmediatamente. ¿Está la pornografía controlando tu vida? ¿No puedes detenerte? ¿Continúas regresando por más? Quizás te encuentras buscando cada vez imágenes más fuertes y depravadas. Estas masturbándote más y más frecuentemente. ¿Estás tomando riesgos físicos para alcanzar placer sexual? Si te ves a ti mismo en algún punto de esta terrible progresión, estas en problemas bien serios y necesitas entenderlo. Y necesitas ayuda.

La Biblia habla claramente de este proceso de degradación en el primer capítulo del libro de los romanos: “A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón. Aunque afirmaban ser sabios, se volvieron necios y cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes que eran réplicas del hombre mortal, de las aves, de los cuadrúpedos y de los reptiles. Por eso Dios los entregó a los malos deseos de sus corazones, que conducen a la impureza sexual, de modo que degradaron sus cuerpos los unos con los otros. Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a los seres creados antes que al Creador, quien es bendito por siempre. Amén.  Por tanto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas.” (Romanos 1:21-26)

El adicto a la pornografía está dándole a unas imágenes de computador,  al cuerpo humano y el placer, el primer lugar en su vida; el sexo y el placer se convierten en su ídolo y su dios. Dios nos llama al arrepentimiento, a abandonar el pecado y a regresar a Él. “El que encubre sus pecados no prosperará;  Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13)


Artículo basado en materiales de la página del ministerio enfoque a la familia en ingles, Dare to Dig Deeper  booklet.

miércoles, 5 de enero de 2011

EL SEXO NO ES SOLAMENTE SEXO

Debo hacerte una advertencia antes que leas este material: lo que estas a punto de leer es contrario a lo que escuchas entre tus amigos, contrario a lo que vez en la televisión y en las películas. Así que prepara tu mente y tu corazón para entender un concepto que puede librar tu vida de terribles consecuencias y mucho dolor.

El sexo no es solamente sexo. Dios dice  en su palabra que el pecado sexual es como ningún otro. Puede herirte física, mental, emocional y espiritualmente. Puede desbaratar tu vida en formas que nunca te hubieres imaginado. “Huyan de la inmoralidad sexual. Todos los demás pecados que una persona comete quedan fuera de su cuerpo; pero el que comete inmoralidades sexuales peca contra su propio cuerpo.” (1 Corintios 6:18)  Si persistimos en el pecado sexual con la idea de que un día haremos lo correcto delante de Dios, deberíamos recordar que Dios quizás esté ahí para perdonarnos y restaurarnos… pero nosotros quizás no estemos.

Cuando tienes relaciones sexuales con alguien, estas también teniendo relaciones con cada una de las personas con quien esa persona se ha acostado. Cuando te entregas sexualmente a alguien estas dando una parte de tu alma que nunca recuperarás.

¿Qué precio le pones a un corazón herido? ¿Cuánto vale una mente que no tiene paz? ¿Quién cuenta el costo de una autoestima  desquebrajada y lastimada, una confianza perdida o un sueño hecho pedazos? ¿Cuánto  cuesta traer un bebe no planeado al mundo, o más  aún, el acabar con su vida porque interfiere con la búsqueda personal del placer de alguien? El sexo gratis nunca es gratis. Alguien siempre paga. La promiscuidad tiene un precio muy alto.

La verdadera libertad sexual significa el poder amar a alguien sin barreras, sin precaución, sin preocupaciones; el poder confiar en quien amas sin reservas y sin dudas. Todo esto es posible en el matrimonio –y solo en el matrimonio.

Ella lo hizo porque él dijo que la “amaba”. El la empujo a tener sexo porque quería probar que era un hombre. Los amigos de ella dijeron que estaba bien si ella realmente lo amaba. Los amigos de él le dijeron que el resto del mundo ya lo había hecho y que no sabían qué era lo él estaba esperando. Todo el mundo dice que  no importa, aun si las cosas no funcionan. Y todos ellos están completamente equivocados.

El sexo nunca es casual. El sexo es un regalo de Dios, y nada de lo que Dios da es casual. Debido a que el sexo en sí mismo es algo tan profundo, las heridas causadas por las relaciones sexuales nunca son superficiales. Lo que haces y lo que aprendes en el área sexual construye unos hábitos, graba unas memorias que duraran toda la vida. 
    
Sin la mano sanadora de Jesucristo, las heridas del pecado sexual nunca desaparecerán. Cada vez que unes tu cuerpo y tu alma con alguien más,  tu mente te vuelve a proyectar todo lo que has hecho antes con todos los demás. Es por esto que “probar antes de comprar” es una idea estúpida cuando se trata de sexo. Cada herida, cada decepción, cada rechazo es llevado a la próxima relación. No se pueden evitar las comparaciones y las memorias de las experiencias pasadas.

¿Qué está mal al tener relaciones sexuales antes del matrimonio? ¿Qué diferencia hace un pedazo de papel? Si amas a alguien lo suficiente para comprometerte en matrimonio, ¿Qué daño puede haber en hacerlo un poco antes de la boda? ¿De qué otra forma vas a saber si son compatibles? Si amas a alguien, ¿porqué esperar?

No toda la pasión es amor, y no todo amor es pasión.

Una cosa es segura; la mejor forma de herir una relación de amistad es violando las reglas que hacen que confiemos en otra persona. La realidad es que la mitad de los compromisos matrimoniales no llegan al matrimonio y terminan la relación. Muchas se rompen precisamente porque la pareja pensó que el sexo antes del matrimonio no haría mucha diferencia. Un compromiso matrimonial que se terminó sin haber tenido relaciones sexuales puede causar dolor y tristeza, pero raramente se pierde la amistad y ciertamente no hay sentimientos de culpa por causa del pecado. La culpa, la rabia, y la pérdida del respeto y la vergüenza que acompañan el rompimiento de un compromiso matrimonial donde hubo relaciones sexuales prematrimoniales, es un dolor que muy pocos desearían vivir.

No uses a otras personas como objetos, sexualmente o de cualquier otra forma. Y  no permitas que otros te usen a ti.

Diego Bedoya
integridadonline@gmail.com