miércoles, 18 de enero de 2017

CONSEJOS PRÁCTICOS PARA DEJAR DE MASTURBARTE


Dejar de masturbarte no es tarea fácil, aun hombres y mujeres mayores tienen luchas en esta área. Pero es una batalla que puedes ganar. Aquí tienes algunas ideas prácticas que te pueden ayudar:

1.    ENCUENTRA ACTIVIDADES SALUDABLES –Las personas que se masturban son energéticas, creativas, y gente apasionada con mucho por ofrecer. Encuentra sitios saludables donde puedas gastar toda esa energía y ponerla en buen uso. Quizás un deporte en el que puedas quemar toda esa energía acumulada o alguna actividad a la que puedas dedicarte con pasión.

2.    ENFRÉNTATE A LO QUE ESTA DETRÁS – La masturbación es la punta del iceberg, pero no es el problema. La masturbación es una forma de medicina para calmar algo más dentro de ti. Es una forma de satisfacer necesidades insatisfechas en tu vida. Respira profundamente  y ve debajo de la superficie para encontrar él PORQUE te masturbas. Encuentra un grupo de varones en una buena iglesia local y atrévete a hablar con un hombre cristiano que este dispuesto a ayudarte a identificar las razones por las cuales continuas haciendo algo que sabes que te está haciendo daño. Considera visitar a un consejero cristiano.
  
3.    EMPIEZA A ESCRIBIR Y CONTINUA ESCRIBIENDO – Esto puede sonarte un poco loco, pero el escribir en un cuaderno de notas o en tu computador es una buena forma de calmar tu ser interior. Escribe acerca de tu ira, escribe acerca de tus sentimientos, úsalo como una forma de oración, como una forma de hablar contigo mismo y con Dios. Escribe también  a nuestro ministerio. Sabemos que luchas y no queremos que luches solo. Tus viajes secretos a la isla del placer no nos sorprenden y estamos aquí para ayudarte.

4.    ADOPTA UNA ESTRATEGIA PARA TU TIEMPO A SOLAS – Estar solo y aburrido puede llevarte a masturbarte, simplemente porque no tienes nada mejor que hacer, así que trata de estar ocupado. Llena tus días con actividades saludables y evita estar demasiado tiempo a solas, por lo menos mientras rompes el hábito a masturbarte.
  
5.    CREA UNA ESTRATEGIA –Ataca la fuente. Mueve tu computador a un lugar público de tu casa. Borra toda la pornografía que tengas grabada y destruye todo tipo de material pornográfico que puedas tener escondido. Apaga tu teléfono en la noche y toma la decisión de no abrir más sitios pornográficos en tu teléfono. Compromete a mostrarte tu teléfono  y tu computador a alguien a quien respetes para que ese temor a tener que confesar una nueva caiga te ayude a mantenerte apartado de hacerlo. Empieza hoy mismo a llevar cuentas en un calendario y ponte la meta de estar libre de masturbación por 30 días. Envíanos un reporte diario de tu avance.

6.    NECESITAS HABLAR CON ALGUIEN –Encuentra alguien con quien puedas hablar acerca de tus luchas, alguien en quien puedas confiar y que pueda mantener la confidencialidad de tus conversaciones. Te estoy hablando del principio de rendir cuentas. Esta persona puede ser un líder de tu iglesia, un cristiano maduro, el líder de jóvenes de tu iglesia, el pastor, un consejero. Entiendo que te aterra el pensar que tienes que contarle a otro ser humano que te masturbas, pero créeme cuando te digo que no vas a sorprender a nadie.

7.    ENTIENDE QUE ESTO ES UN PROCESO –No te convertiste en adicto a la masturbación de la noche a la mañana. Para ser libre también necesitaras tiempo. La sobriedad de la masturbación ocurre un día a la vez. Nuestra meta en este ministerio es el ayudarte a mantenerte fuerte durante este tiempo de sanidad y restauración.


8.    ORA, Y LUEGO ORA UN POCO MÁS –Probablemente has hablado con Dios para que te quite los deseos de masturbarte  y no volverlo a hacer. Pero una mejor oración puede ser: “Dios, ayúdame a cambiar mi corazón. Ayúdame a enfrentarme  a las causas, a las cosas que me llevan a masturbarme. Ayúdame a enfrentarme a las cosas profundas dentro de mi ser. Ayúdame a encontrar actividades saludables que me alejen de la masturbación. Ayúdame a encontrar la forma de hablar de mis cosas con alguien que este dispuesto a escuchar sin condenar y que este dispuesto a desafiarme y a decirme la verdad cada vez que lo necesite.”